Auditoría energética

Dada la importancia cada vez mayor que actualmente suponen los costes energéticos para la competitividad de cualquier empresa, es altamente recomendable la opción de realizar de una auditoría energética, tanto para poder detectar los puntos en los cuales podamos tener un déficit cuantitativo y cualitativo del consumo, como para aplicar las medidas correctoras necesarias o de optimización que nos permitan evitar gastos improductivos y no rentables.

Auditoría energética y ahorro de energía en las empresas

Debido a la alta complejidad y simultaneidad que se constituyen en los procesos productivos actuales, es de vital importancia el disponer de una configuración adecuada en el esquema general de consumo, ya no tan solo para establecer un modelo eficaz de control y seguimiento, si no para mantener un equilibrio real del consumo de energía, medida que solo podemos obtener mediante un análisis global de la estructura o auditoría energética.

En el 95% de los casos el resultado después de realizar una auditoría energética, se traduce en una disminución de como mínimo un 5% de gasto global de energía.

Ingenieros y profesionales del sector de la energía recomiendan en todos los casos realizar una auditoría energética como herramienta 100% eficaz para reducir los costes energéticos de cualquier empresa.
Las conclusiones y recomendaciones de una auditoría de gasto energético pueden ser acciones estimadas sin coste alguno, es decir, simplemente por el mero hecho de tener indicativos de consumos. Estos se pueden traducir en una mejora de los hábitos de consumo y en ahorrar energía sólo con tomar conciencia de ellos.

Los resultados de ahorro siempre serán mucho mayores si se invierte en equipos de control, protección o filtrado. Del mismo modo, en las auditorías energéticas se pueden proponer propuestas de inversión en equipos de eficiencia energética con amortizaciones a través de las garantías de dichos equipos.

¿Qué incluye un informe auditor?

Una auditoría energética incluye en su informe como mínimo los siguientes factores:

Toma de datos generales:

• Datos generales de estructura y energías consumidas.

• Consumos energéticos: consumos anuales de energía y consumos específicos.

Análisis completo de los precios y condiciones de los suministros energéticos:

• Electricidad, gas, agua, glp, petróleo.

Análisis del proceso productivo:

• Descripción de equipos y consumos de ficha técnica

• Análisis del proceso de los equipos y sus consumos reales

• Detección de perturbaciones y problemas de calidad eléctrica

Estudio de las necesidades energéticas:

• Sistemas y equipos que consumen energía.

• Características de la construcción.

Informar de las medidas de ahorro y eficiencia energética:

• Mejoras en la instalación eléctrica, elementos de protección y mejora de suministro para motores, bombas, ofimática, etc.

• Iluminación: cambio de luminarias, estudio de viabilidad.

• Aire comprimido.

• Climatización.

• Sistemas de calor y frío industrial.

• Medidas específicas para el proceso productivo en el sector industrial.

• Gestión energética con herramientas de control.

• Optimización en la contratación energética.

• Cerramientos.

Asesoramiento en la posibilidad de implantación de energias renovables:

Energía geotérmica:

• Energía solar fotovoltaica.

• Energía solar térmica.

• Posibilidades de cogeneración.

Objetivos de una auditoría energética:

Adaptar las instalaciones a la demanda real de sus necesidades de consumo, mejorando además el coste de mantenimiento de las mismas.

Disminuir la demanda energética a través de tecnologías de última generación.

Disminuir el consumo de los procesos mejorando los sistemas energéticos.

Objetivos Auditoría Energética

Recientemente nuestro país, adecuándose a las normativas europeas, obliga a determinadas empresas a realizar una auditoria energética como mínimo del 85% de la estructura general.

Principales puntos que hacen obligatorio un proceso de auditoría energética en las empresas de nuestro país:

Contar con más de 250 trabajadores contratados.

Facturación anual de más de 50 millones de euros.

Las empresas con dichas características deberán realizar una auditoría como mínimo cada 4 años. El plazo máximo para realizar la primera en empresas que cumplen los requisitos de obligatoriedad es el 5 de diciembre de 2016, posteriormente y a partir de la fecha de la esa primera auditoría, deberán realizar cada 4 años una revisión de la auditoría energética anterior.
El  Proyecto de Real Decreto de Eficiencia Energética, fija los requisitos de estas auditorias, así como el proceso de inspección de las mismas

Proceso y evaluación de una auditoría energética

El proceso se realizará con sistemas de medición propios, realizando un análisis profundo de la instalación, monitorizando todos los puntos, departamentos y secciones generales de la estructura de consumos de energía del cliente.

Propondremos mejoras a incorporar y daremos conclusiones del estado en el que se encuentra todo lo que se refiera a consumos energéticos, aportando soluciones en eficiencia energética a fin de conseguir un ahorro en los consumos del cliente.

En comoahorrarenergia ofrecemos distintas opciones de mejoras tales como como Sistemas de telegestión y monitorización, equipos de optimización energética (compensación de reactiva, filtrado de armónicos, estabilizadores de tensión…), instalaciones fotovoltaicas y de autoconsumo entre otros.

Por otra parte, en Cómo Ahorrar Energía trabajamos con la máxima fiabilidad en la certificación y valoración de los resultados obtenidos, colaborando con empresas de reconocido prestigio como Applus, Tüv Rheinland o Deep Data.

¿Debo realizar una auditoría de gasto energético en mi empresa?

Aunque por normativa no esté dentro de los parámetros que obligan a realizar una auditoría energética, le recomendamos que lo haga en los siguientes supuestos:

Instalaciones antiguas y sin elementos de eficiencia energética

Instalaciones sin un mantenimiento periódico controlado

Instalaciones con intensidades de trabajo elevadas dónde las perdidas térmicas por frío o calor reducen la efectividad del flujo energético

Sufrir problemas recurrentes de calidad eléctrica y elevados costes de mantenimiento sin una causa aparente definida

Detección de rutinas de consumo poco adecuadas